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Por un carril bici provisional en la Castellana como inicio de una verdadera red ciclista para Madrid

Apostar por la bici es devolver la escala humana a una ciudad que nunca debió perderla. Junto al ejercicio de caminar, conforma los dos primeros escalones de una movilidad activa y sostenible

Belén Moneo Iñigo Cobeta Christina Rosenvinge

Artículo originalmente publicado en eldiario.es

https://www.eldiario.es/tribunaabierta/provisional-Castellana-Red-Ciclista-Madrid_6_1026857318.html

Propuesta de carril bici y peatonalización de Cibeles.

En este periodo de COVID-19, hemos podido apreciar el barrio en el que vivíamos. Hemos podido comprobar lo importante que es la cercanía de los servicios esenciales. Repensar la ciudad es revitalizar los barrios y reducir sus carencias. Y repensar la movilidad es apostar primero por los modos de transporte más saludables y no contaminantes, el peatón y la bicicleta, que nos permiten desplazarnos fácilmente por nuestro barrio, formando parte armónica de un conjunto completo.

Apostar por la bici es devolver la escala humana a una ciudad que nunca debió perderla. Junto al ejercicio de caminar, conforma los dos primeros escalones de una movilidad activa y sostenible. La bici nos protege y evita la transmisión del virus mejor que otros medios, su práctica habitual fortalece el sistema inmunológico y nos permite abordar la mayoría de los desplazamientos que se hacen en una ciudad. Además, apostar por este medio, también actúa de descongestionante del transporte público para preservar en él la distancia física de seguridad.

Estado actual.

Propuesta.

Estos días, durante el periodo permitido, vemos las calles invadidas de miles de ciclistas disfrutando de la ciudad sin coches. Por primera vez se sienten seguros. comprueban que cuando disponen de espacio y seguridad, la ciudad es muy accesible en bicicleta, los tiempos de trayecto se reducen comparados con el coche privado, el autobús e incluso el metro. En todas las grandes ciudades donde la bicicleta es relevante esto es posible gracias a que poseen una red ciclista. La mayor o menor presencia de bicis depende de la calidad y densidad de su red.

La red ofrece al usuario de la bici un espacio protegido de los coches y un itinerario directo, cómodo y seguro. Madrid tiene diseñada su red desde el 2008, año en que se aprobó por unanimidad el Plan Director de Movilidad Ciclista, pero está pendiente de ejecutar. Ciudades con mayor cultura ciclista que la nuestra lo tienen claro y lo han demostrado especialmente en esta crisis. Dentro de las medidas que están llevando a cabo muchas de ellas para el proceso de desconfinamiento, está la creación de vías ciclistas tácticas. Carriles bici protegidos, en principio provisionales, de rápida implantación y por ejes principales. Madrid no lo ha hecho todavía, pero estamos a tiempo. Ya tenemos el servicio de alquiler de bicicletas Bicimad y eso es un avance.

A pesar de los años de retraso que acumula la creación de una red ciclista en nuestra ciudad, ahora se abre de nuevo la oportunidad para ponerse al día. En esta nueva etapa, donde es tan importante no reproducir errores pasados (pensemos en que los pocos carriles existentes no son continuos), podemos crear en muy poco tiempo una incipiente red ciclista que eleve significativamente el número de bicicletas en circulación y contenga el previsible aumento de coches y sus nefastas consecuencias.

A este respecto, la asociación Pedalibre ha planteado una serie de vías ciclistas para ser implantadas antes de que vuelva "el coche". Entre ellas, destaca en primer lugar el gran eje norte-sur de la Castellana, infraestructura capital en una futura red ciclista que conectará Atocha con la Plaza de Castilla. Su diseño debe cumplir una serie de criterios base, todos ellos asumidos por el actual Ayuntamiento por aprobación unánime en el Pleno del pasado mes de noviembre, de una proposición que pedía su construcción. Criterios que permitan una circulación en bici segura, apartada de las velocidades y humos de los coches, cómoda, relajada y continuada en todo el eje. Es decir, adaptada a toda la población incluidos mayores y niños.

 

Propuesta de carril bici Catellana eduardo dato san juan de la cruz

Propuesta de carril bici para el paseo de la Catellana entre Eduardo Dato y San Juan de la Cruz.

 

El carril bici en el eje de la Castellana ya ha sido objeto de trabajos preliminares en instancias municipales. La última vez fue hace escasamente 4 años con la elaboración del llamado "Esquema funcional de Ordenación de la Movilidad y el Espacio Público del Paseo de la Castellana" y fue puesta en el tablero político gracias a la gran movilización de una plataforma ciudadana creada al efecto: Plataforma Carril Bici Castellana.

La ejecución de esta infraestructura no tiene que ser especialmente compleja en esta primera etapa. A los criterios antes mencionados hemos de sumar la necesidad de asegurar el necesario distanciamiento de los ciclistas aumentando sustancialmente las secciones planteadas en el documento antes referido. Mediante señales provisionales y pintura se podría fácil y económicamente establecer en este eje tan primordial en nuestra ciudad, un carril bici generoso segregado y seguro, y a la vez mejorar el espacio de los peatones para que su circulación también sea segura y continua.

Para ello es necesario dotar de mayor espacio de espera a los usuarios del transporte público, ya que algunas de las paradas con sus respectivas marquesinas están en pequeñas islas donde ahora no cabría la gente esperando con la distancia requerida. Acordémonos – a modo de ejemplo-- de la parada de autobús que está en la acera junto a la Casa de América en Cibeles, pues vemos que es imposible esperar al autobús y mantener las distancias de seguridad.

La redistribución del espacio que aquí proponemos consiste en desplazar el espacio de los autobuses a la calzada central en el carril adjunto con el bulevar, de manera que los usuarios esperen dentro del bulevar con amplio espacio para que no se dé ningún tipo de aglomeraciones. El carril bici segregado se establecería donde ahora está el carril bus, cambiando únicamente la señalización e instalando elementos puntuales como separador de la circulación general.

En las vías laterales, tanto en Recoletos como en el Paseo de la Castellana, que en la actualidad tienen uno o incluso dos carriles de vehículos motorizados más, además de una fila de aparcamientos en la mayor parte de ellos excepto en el lateral desde Colón a Cibeles, quedaría redistribuida de la siguiente manera: un único carril para vehículos motorizados (quizás solo para uso de los residentes), donde haya otro carril se usaría de zona de carga y descarga, y el resto, aceras —en la zona junto a los edificios— que se ampliarían sobre el espacio del aparcamiento de coches. Donde solo haya un carril, se quitaría la banda de aparcamientos para ampliar las aceras y puntualmente se dejarían algunas franjas de carga y descarga.

Como hemos mencionado anteriormente, toda esta mejora no debería ser muy costosa y se podría hacer con señales y pintura y sobre todo: podría ser una actuación rápida. En el Paseo del Prado, donde solo existen calzadas centrales, en el sentido desde Cibeles a Atocha, las líneas de autobuses se desplazarían a la gran calzada del sentido Norte, con un carril a contramano. Con ello sería posible la ampliación táctica de la acera oeste desde Banco España a Atocha, tanto para peatones como para la instalación del carril bici con señalización y separadores puntuales, quedando dos carriles para la circulación general.

La calzada del sentido norte quedaría redistribuida con carril bici con separadores, carril bus para solo bus, y dos carriles para la circulación general, incluido motos y taxis, que podrían disponer de paradas habilitadas en Atocha y en la llegada a Neptuno en Felipe IV.

Carril bici castellana colón

Propuesta de carril bici para el paseo de la Castellana entre Colón y Eduardo Dato.

Además, aprovecharíamos esta intervención provisional para mejorar el trayecto del peatón, restaurando el trazado continuo del bulevar, que ahora está lleno de interrupciones en las rotondas e intersecciones que obligan al peatón a circunvalarlas de maneras poco eficiente. Este trazado roto hace que sea incómodo caminar por el bulevar central, y que poca gente lo haga, cuando podría y debería ser uno de los paseos mas atractivos y efectivos de nuestra ciudad.

Todos los grupos políticos están a favor de establecer un carril bici en el eje más importante de esta ciudad. En esta coyuntura histórica en la que nos encontramos es fundamental dar pasos significativos y mandar un mensaje claro a la ciudadanía. Decirles que la salud es lo más importante, y por eso el gobierno municipal debe apoyar métodos que favorezcan el distanciamiento peatonal en las aceras ampliándolas, dotar de espacio suficiente a las paradas de autobuses para favorecer el uso del transporte público que es tan importante en este momento y finalmente dar el impulso necesario al uso de la bicicleta apoyando -- mediante la creación de esta gran vía para bicicletas--, el que se ha convertido en el transporte privado más seguro y saludable.

 

Propuesta de carril bici para el paseo del Prado a la altura de la Glorieta de Carlos V.

Propuesta de carril bici para el paseo del Prado a la altura del Museo del Prado

También firman este artículo Sol Otero (emprendedora del mundo ciclista), Miguel Andrés (responsable de ciclismo urbano de Pedalibre), Carlos Corral (ingeniero y urbanista), Esther Rodriguez (coordinadora de comunicación de ConBici) y Juan Merallo (ciclista).

Broadway Loft

Es un proyecto para una pequeña familia en un edificio noble del SoHo. La necesidad de pequeñas habitaciones privadas combinada con las imposiciones del edificio existente nos llevó a proponer un corredor central como diagrama básico. Con esta solución se obtuvo la mejor iluminación natural posible y nos permitió dejar el espacio más amplio de usos comunes y de vida familiar hacia el este. 
La introducción de curvas en la disposición de los tabiques en planta parece a simple vista, intencionada. Pero también hay que admitir que las necesidades programáticas de los espacios a ambos lados del corredor empujan y tiran de sus líneas de contorno, compitiendo por su parte de espacio disponible. De este modo, este sencillo diagrama en planta no solo se ameniza con curvas y colores, sino que también se transforma en algo elegante y eficiente para albergar las necesidades de la familia, y permite un enfoque atenuado de las principales áreas abiertas del loft, impregnándolo de misterio y significado. 

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Cliente

Privado

Arquitectos

Belén Moneo, Jeffrey Brock

Maqueta

Moneo Brock

Parroquia en Pueblo Serena

La iglesia de El Señor de la Misericordia está ubicada en el centro del conjunto urbanístico Pueblo Serena, en Monterrey, un nuevo centro comercial y social, rodeado de un imponente paisaje montañoso. El factor más significativo en el emplazamiento y orientación de la iglesia es su relación con una gran plaza. Tanto la iglesia como la plaza son importantes espacios públicos que dialogan entre sí, donde los ritos y festividades religiosas pueden encontrar acogida cuando se desbordan los confines del recinto.

Con este proyecto de arquitectura contemporánea se entabla un diálogo en el que los espacios de la iglesia no solo posibilitan una serie de actividades, ritos y celebraciones, sino que también se integran en un lenguaje arquitectónico con una larga historia, que habla de continuidad pero también de renovación. Esta iglesia es un lugar de meditación, pero también un centro educativo.

La fachada presenta un gran plano rectangular, declarando con énfasis su frontalidad hacia la plaza. El silencio de este espacio deriva de una materialidad sencilla y austera; anuncia un espacio de tranquilidad y recogimiento en el interior. Una gran marquesina protege y anuncia una ancha entrada de 11 metros, y sus múltiples puertas son abatibles y transparentes, admitiendo la total conexión visual del interior de la iglesia con el espacio exterior de la plaza. Una serie de celosías correderas de acero permiten modular la privacidad o apertura entre los dos espacios.

Al ser un edificio exento y estar en el núcleo del conjunto urbano, su volumetría exterior de diseño moderno ofrece solidez y aplomo. Sus formas rotundas nos recuerdan a las de las primeras misiones americanas hechas de adobe y madera. El gran campanario de 43 metros de altura permite que la iglesia pueda ser divisada desde una gran distancia, sirviendo de referencia a los conductores de la Carretera Nacional, donde está ubicada.

Aunque la iglesia tiene un marcado carácter moderno, la organización de la iglesia en planta deriva de iglesias tradicionales, y el diseño presenta características arquitectónicas reconocibles, extraídas de prototipos de templos cristianos; como el campanario, los vitrales, el altar frontal, el baptisterio, el coro, las tres capillas y el patio interior. La propuesta de arquitectura, interiorismo y diseño es, a un tiempo, reconocible y novedosa.

La planta del templo cuenta con una nave central de 15 metros de ancho, por 18 metros de largo, por 15 metros de alto, cuyo eje norte-sur desemboca en el altar. La luz natural es el centro de este proyecto: cada una de las tres pequeñas capillas, orientadas al este, tiene una fuente de luz cenital natural mediante un gran tiro vertical coronado por un romboide en la cubierta. Cada rombo tiene una orientación particular, por lo que el color de la luz de estas capillas que iluminan la nave central va cambiando a lo largo del día. La primera capilla es la del Santísimo, donde se encuentra el Sagrario, la segunda es la del Señor de la Misericordia y la tercera es la capilla de Juan Pablo Segundo.

Por encima del altar, hacia el norte, hay un gran lucernario cuya luz dibuja una cruz latina en el vacío que preside la totalidad del espacio; mientras que en el oeste de la nave contamos con el baptisterio y el coro en un piso superior. El baptisterio se abre a una larga ventana horizontal protegida con una ligera marquesina que difumina la luz, nos ofrece la vista de una gran lámina de agua que rebosa en cascada hacia un patio interior. Una robusta pared de celosías de piedra protege el interior de la iglesia del ajetreado exterior. Finalmente, los haces de luz coloreada de una gran ventana-lucernario de vitrales completa la entrada de luz natural en la esquina suroeste.

Como en cualquier iglesia, la acústica era de suma importancia. Se hizo un estudio de los espacios y se dispusieron materiales óptimos como la madera modulada mediante listones en los puntos más necesarios: en la pared detrás y enfrente del altar, sobre la entrada y en la totalidad de las paredes del coro. La colocación en degradado de las pequeñas piezas de madera que se extiende también a las capillas, no es, por tanto, únicamente estética.

La consideración de métodos sostenibles en este proyecto era imprescindible. Por ello se ha diseñado un sistema de ventilación que permite la corriente de aire natural mediante aperturas de entrada y salida en puntos estratégicos. Así, la iglesia queda aclimatada sin necesidad del aire acondicionado durante parte del año, aunque no se descarta su uso puntual cuando las altas temperaturas lo requieran. Además de utilizar diversos materiales para que el interior esté debidamente aislado, el gran espacio que se forma entre el falso techo de la nave y el forjado de la cubierta actúa de cámara de aire y plenum para mantener la ventilación y la temperatura adecuadas.

La propuesta de interiorismo está integrada en la arquitectura y todo el mobiliario es diseño de Moneo Brock, desde los bancos de madera, hasta el altar, el coro y las múltiples celosías, las correderas de la entrada, las puertas del Sagrario, la puerta de entrada a la zona de los osarios y la celosía que separa el baptisterio de la nave principal. También se han diseñado piezas de carácter artístico, como los vitrales del gran rosetón (una reinterpretación actual de este elemento gótico, que en esta ocasión está orientado al oeste para gozar de una mayor luminosidad), el vitral de los osarios y el sagrario en tonos dorados con formas geométricas triangulares. Asimismo, se encargaron para esta iglesia varias obras de arte: el Cristo del altar, de madera tallada, obra de Francisco Leiro; el mural de Juan Pablo II en la capilla tercera, pintado por Pedro Cuni; y el cuadro del Cristo de La Misericordia de Carmen Pinart, presidiendo la capilla segunda. Estas obras completan el espacio con arte contemporáneo, respetando el contenido tradicional.

Gracias a la apertura de dos grandes patios que permiten la entrada de luz natural en la planta sótano, se introdujeron aquí espacios con diferentes usos. Asociados al patio norte, se ubican los despachos administrativos de la parroquia. Por otro lado, el patio oeste ilumina unas salas educativas y multi-usos hacia el este y hacia el oeste el espacio de los osarios que incluye una pequeña capilla en su interior, donde se produce un ambiente más íntimo debido a una cascada. Uno de los retos de la planta sótano era resolver el acceso y conexión de la iglesia a la galería comercial. Para generar un espacio de transición entre ambos se diseñó un vestíbulo de adaptación con un gran lucernario prismático que dialoga y se refleja en un plano de agua. Acorde con la temperatura elevada de este lugar y el ambiente de tranquilidad y oración, se eligieron materiales elegantes y de tonos cálidos, como el suelo de mármol o la madera. Los colores del rosetón y las obras de arte avivan el espacio.

El paisajismo de Harari Landscape suaviza la arquitectura e integra, mediante el uso de grandes arboles (encinos) y espectacular control y elección de la vegetación, los distintos edificios que componen el conjunto.

 

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Cliente

Plaza Serena / Inmobiliaria Cañón del Huajuco

Localización

Carretera Federal 500, Monterrey México

Tamaño del edificio

1600 m²

Presupuesto

$ 2.077.717

Arquitectos

Belén Moneo, Jeffrey Brock

Equipo de Arquitectura

Irene Alberdi, Andrés Barrón, Fabrice Leray

Maqueta 3D

Fabrice Leray, Andrés Barrón

Ingeniería de Estructuras

RGT Ingeniería (Gerardo Hernández)

Consultor de Acústica

Arau Acustic (Higiniarau)

Constructora

Plaza Serena

Fotógrafo

Jorge Taboada

Laboratorios de la Universidad del Rosario

El Campus de Quinta Mutis de La Universidad del Rosario tiene una estrecha relación con el barrio del Siete de Agosto en Bogotá. En su interior se combinan construcciones históricas de gran valor patrimonial con edificios de carácter industrial que restan valor al conjunto. El proyecto, que supone la primera fase de una renovación del campus, se sitúa en la esquina suroeste del conjunto y pretende sustituir a una serie de construcciones provisionales.

Moneo Brock propone enfatizar los valores de la Universidad del Rosario, y actualizarlos al siglo XXI. La visión de un campus universitario abierto y del edificio como ágora, no sólo para los estudiantes sino también para el barrio, supone un punto de inflexión en el proceso de diseño de este conjunto.

El  edificio de laboratorios se eleva sobre el barrio como un afloramiento mineral, dialogando tanto con la ciudad como con el rico paisaje de la ciudad de Bogotá. Este volumen se eleva sobre un basamento, de escala similar a las construcciones existentes, complementándolas y reaccionando en cada una de sus fachadas a los episodios circundantes.

Coronando el basamento, una gran terraza ajardinada suaviza la transición entre el volumen estilizado y el entorno de baja altura. La importancia de la vegetación, y la cercanía de los colombianos con su entorno botánico se dejan sentir en este espacio abierto con vistas.

Volumen alto y basamento quedan atados y estrechamente relacionados a través de una cadena ascendente de espacios comunes de doble altura que se combinan con espacios docentes y de investigación. Esto permite que el edificio se abra y tome conciencia del paisaje, además de ofrecer espacios flexibles que facilitan futuras ampliaciones y cambios de programa.

Espacios punteros que acogen e invitan a participar de esta institución a alumnos, profesores, empleados y a una comunidad de vecinos son aquí el motor de diseño.

El programa consiste en 25000 m² de edificio construido que se dividen en 12000m² de espacios docentes zonas comunes y áreas de investigación, 3000 m² de sótano y 9000m² de salones, oficinas y un gran espacio polivalente.

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Cliente

Universidad del Rosario

Localización

Bogotá, Colombia

Superficie Construída

25.000 m²

Arquitectos

Belén Moneo, Jeffrey Brock, Francisco Blázquez

Equipo de Arquitectura

Fernando de la Carrera, Alejandro Cavanzo

Maqueta

Moneo Brock

Maqueta 3D

Moneo Brock

Parque Fluvial del rio Tajo

La actuación principal de la propuesta es la de conservar y revitalizar el ecosistema propio del río Tajo, subrayando la importancia que tiene este paraje natural para el disfrute de todos los ciudadanos de Talavera, creando un Parque Fluvial Natural Paisajístico y Humano, apuntando a la posibilidad de que este Parque Natural del Tajo, que comienza en Talavera, pueda ir creciendo y sumando territorios y ciudades de tal manera que, en unos cuantos años, podamos recorrer las riberas de su cauce desde la sierra de Guadarrama hasta su desembocadura en Lisboa.


Por tanto, se entiende la actuación como una serie de intervenciones, todas ellas dentro del sentido global de esta prometedora idea. La primera condición será la de entender que el río debe ser el protagonista en este lugar, recuperando el importante valor que hizo que Talavera de la Reina se fundara junto a él. La segunda condición será la de hacer que el río sea accesible para el disfrute de todos los ciudadanos, para lo cual proponemos una serie de intervenciones y actividades que acercan la naturaleza y el río a la ciudad. Finalmente, si este parque se convierte en el enclave paisajístico de calidad que pensamos tiene el potencial de ser, el parque podría ser un reclamo turístico para Talavera a nivel nacional, como dotación supramunicipal, con oportunidades económicas y sociales de las que se beneficiaría la ciudad entera.


Las soluciones y los objetivos que se proponen pasan por medidas sostenibles para la mejora de la calidad del agua, la recuperación generalizada de los hábitats y especies propios del río Tajo en este tramo, la mejora paisajística, el uso del río y sus orillas acorde a la conservación de su biodiversidad y su paisaje y la exposición del proyecto a la participación ciudadana, con el fin de lograr un mayor conocimiento de su patrimonio fluvial.


Se pretende que el río sea para “todos” en sentido amplio; es decir: que permita el desarrollo de la vegetación y el complejo de hábitats propios del lugar; que albergue numerosas especies autóctonas de flora y fauna; que se mejoren y recuperen los escenarios paisajísticos del río y su vega, de gran calidad visual y enorme atractivo; que se permita el acceso a las orillas e islas a los ciudadanos de Talavera y a sus visitantes para su uso y disfrute; todo ello convenientemente armonizado para mantener la riqueza natural, el contenido paisajístico y los usos potenciales. En definitiva, se trata de conseguir un Parque Fluvial Natural Paisajístico y Humano.

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Cliente

Confederación hidrográfica del Tajo y Ayuntamiento de Talavera de la Reina

Localización

Talavera de la Reina, España

Arquitectos

MONEO BROCK, BLASCO ESPARZA, EIN

Equipo de Arquitectura

Irene Alberdi, Mathilde Noirot