Hotel Mercer

Situado en el barrio gótico de Barcelona, uno de los más relevantes de la historia de la ciudad, el Hotel Mercer fusiona de forma elegante lo viejo y lo nuevo.  El hotel está estructurado alrededor de un patio original que ha sido preservado y donde se han plantado árboles cítricos. La mayoría de las habitaciones tienen balcones que dan al patio o a la calle, por lo que la luz natural está siempre presente.

El diseño interior es moderno y fresco, pero a su vez está subyugado a su entorno y es respetuoso con él. Siempre se tomaron los elementos históricos del edificio y sus idiosincrasias, sus ménsulas y sus arcos, considerándolos pequeños tesoros y oportunidades de diseño. Como resultado, cada habitación es única, puesto que el revestimiento del nuevo diseño deja entrever las cualidades espaciales de la construcción. El alto estándar del hotel en cuanto al acabado y el nivel de comodidad complementan la antigua y genuina rudeza de la estructura.

La búsqueda por el bienestar está presente en todas nuestras decisiones como diseñadores, y la calidez de las texturas y los colores juega un papel importantísimo en la selección de los materiales. Por la simplicidad de las formas es evidente que queríamos que la estructura de este edificio medieval fuera protagonista.

Este proyecto restaura los muros que originalmente pertenecieron a las fortificaciones de la ciudad, cuyo origen se remonta a tiempos romanos. El diálogo entre los viejos muros y los nuevos elementos es el corazón del proyecto del Hotel Mercer y, a su vez, es el instrumento que ayuda al viajero a sentir viva la historia de una ciudad como Barcelona.

La principal idea detrás del proyecto fue la de recuperar el carácter espacial de los edificios históricos, eliminando los que fueron añadidos durante el siglo XX. El proyecto propone introducir una galería que rodea el patio principal para crear una nueva relación entre las varias partes. Dos nuevos patios, más pequeños que el original, complementan la principal característica del proyecto y proporcionan luz y ventilación a todo el edificio.  

Nuestra intención a la hora de desarrollar el proyecto fue guiarnos por el respeto y reconocimiento hacia el valor de los elementos heredados, por la búsqueda de una relación ideal entre las partes, y por nuestro deseo de hacer unos buenos ajustes volumétricos teniendo en cuenta los alrededores y el entorno del proyecto.

Moneo Brock se encargó del diseño de interiorismo en el proyecto arquitectónico desarrollado por Rafael Moneo.

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Localización

Barcelona, España

Arquitectos

Rafael Moneo, Lucho Marcial Arquitectos

Arquitecto Técnico

Enrique Moreno Ramos

Interiorismo

Moneo Brock (Belén Moneo), Gastón & Daniela (Mireia Cervera)

Equipo de Interiorismo

Andrés Barrón, Irene Alberdi, José Ramón Sierra, Ester Albarrán, Fabrice Leray.

Paisajismo

Jardinería Fornt

Ingeniería de Estructuras

Bis Arquitectes S.L. David García

Consultor de Iluminación

Viabizzuno/ Anoche S.L.

Constructora

Codecsa

Parroquia en Pueblo Serena

La iglesia de El Señor de la Misericordia está ubicada en el centro del conjunto urbanístico Pueblo Serena, en Monterrey, un nuevo centro comercial y social, rodeado de un imponente paisaje montañoso. El factor más significativo en el emplazamiento y orientación de la iglesia es su relación con una gran plaza. Tanto la iglesia como la plaza son importantes espacios públicos que dialogan entre sí, donde los ritos y festividades religiosas pueden encontrar acogida cuando se desbordan los confines del recinto.

Con este proyecto de arquitectura contemporánea se entabla un diálogo en el que los espacios de la iglesia no solo posibilitan una serie de actividades, ritos y celebraciones, sino que también se integran en un lenguaje arquitectónico con una larga historia, que habla de continuidad pero también de renovación. Esta iglesia es un lugar de meditación, pero también un centro educativo.

La fachada presenta un gran plano rectangular, declarando con énfasis su frontalidad hacia la plaza. El silencio de este espacio deriva de una materialidad sencilla y austera; anuncia un espacio de tranquilidad y recogimiento en el interior. Una gran marquesina protege y anuncia una ancha entrada de 11 metros, y sus múltiples puertas son abatibles y transparentes, admitiendo la total conexión visual del interior de la iglesia con el espacio exterior de la plaza. Una serie de celosías correderas de acero permiten modular la privacidad o apertura entre los dos espacios.

Al ser un edificio exento y estar en el núcleo del conjunto urbano, su volumetría exterior de diseño moderno ofrece solidez y aplomo. Sus formas rotundas nos recuerdan a las de las primeras misiones americanas hechas de adobe y madera. El gran campanario de 43 metros de altura permite que la iglesia pueda ser divisada desde una gran distancia, sirviendo de referencia a los conductores de la Carretera Nacional, donde está ubicada.

Aunque la iglesia tiene un marcado carácter moderno, la organización de la iglesia en planta deriva de iglesias tradicionales, y el diseño presenta características arquitectónicas reconocibles, extraídas de prototipos de templos cristianos; como el campanario, los vitrales, el altar frontal, el baptisterio, el coro, las tres capillas y el patio interior. La propuesta de arquitectura, interiorismo y diseño es, a un tiempo, reconocible y novedosa.

La planta del templo cuenta con una nave central de 15 metros de ancho, por 18 metros de largo, por 15 metros de alto, cuyo eje norte-sur desemboca en el altar. La luz natural es el centro de este proyecto: cada una de las tres pequeñas capillas, orientadas al este, tiene una fuente de luz cenital natural mediante un gran tiro vertical coronado por un romboide en la cubierta. Cada rombo tiene una orientación particular, por lo que el color de la luz de estas capillas que iluminan la nave central va cambiando a lo largo del día. La primera capilla es la del Santísimo, donde se encuentra el Sagrario, la segunda es la del Señor de la Misericordia y la tercera es la capilla de Juan Pablo Segundo.

Por encima del altar, hacia el norte, hay un gran lucernario cuya luz dibuja una cruz latina en el vacío que preside la totalidad del espacio; mientras que en el oeste de la nave contamos con el baptisterio y el coro en un piso superior. El baptisterio se abre a una larga ventana horizontal protegida con una ligera marquesina que difumina la luz, nos ofrece la vista de una gran lámina de agua que rebosa en cascada hacia un patio interior. Una robusta pared de celosías de piedra protege el interior de la iglesia del ajetreado exterior. Finalmente, los haces de luz coloreada de una gran ventana-lucernario de vitrales completa la entrada de luz natural en la esquina suroeste.

Como en cualquier iglesia, la acústica era de suma importancia. Se hizo un estudio de los espacios y se dispusieron materiales óptimos como la madera modulada mediante listones en los puntos más necesarios: en la pared detrás y enfrente del altar, sobre la entrada y en la totalidad de las paredes del coro. La colocación en degradado de las pequeñas piezas de madera que se extiende también a las capillas, no es, por tanto, únicamente estética.

La consideración de métodos sostenibles en este proyecto era imprescindible. Por ello se ha diseñado un sistema de ventilación que permite la corriente de aire natural mediante aperturas de entrada y salida en puntos estratégicos. Así, la iglesia queda aclimatada sin necesidad del aire acondicionado durante parte del año, aunque no se descarta su uso puntual cuando las altas temperaturas lo requieran. Además de utilizar diversos materiales para que el interior esté debidamente aislado, el gran espacio que se forma entre el falso techo de la nave y el forjado de la cubierta actúa de cámara de aire y plenum para mantener la ventilación y la temperatura adecuadas.

La propuesta de interiorismo está integrada en la arquitectura y todo el mobiliario es diseño de Moneo Brock, desde los bancos de madera, hasta el altar, el coro y las múltiples celosías, las correderas de la entrada, las puertas del Sagrario, la puerta de entrada a la zona de los osarios y la celosía que separa el baptisterio de la nave principal. También se han diseñado piezas de carácter artístico, como los vitrales del gran rosetón (una reinterpretación actual de este elemento gótico, que en esta ocasión está orientado al oeste para gozar de una mayor luminosidad), el vitral de los osarios y el sagrario en tonos dorados con formas geométricas triangulares. Asimismo, se encargaron para esta iglesia varias obras de arte: el Cristo del altar, de madera tallada, obra de Francisco Leiro; el mural de Juan Pablo II en la capilla tercera, pintado por Pedro Cuni; y el cuadro del Cristo de La Misericordia de Carmen Pinart, presidiendo la capilla segunda. Estas obras completan el espacio con arte contemporáneo, respetando el contenido tradicional.

Gracias a la apertura de dos grandes patios que permiten la entrada de luz natural en la planta sótano, se introdujeron aquí espacios con diferentes usos. Asociados al patio norte, se ubican los despachos administrativos de la parroquia. Por otro lado, el patio oeste ilumina unas salas educativas y multi-usos hacia el este y hacia el oeste el espacio de los osarios que incluye una pequeña capilla en su interior, donde se produce un ambiente más íntimo debido a una cascada. Uno de los retos de la planta sótano era resolver el acceso y conexión de la iglesia a la galería comercial. Para generar un espacio de transición entre ambos se diseñó un vestíbulo de adaptación con un gran lucernario prismático que dialoga y se refleja en un plano de agua. Acorde con la temperatura elevada de este lugar y el ambiente de tranquilidad y oración, se eligieron materiales elegantes y de tonos cálidos, como el suelo de mármol o la madera. Los colores del rosetón y las obras de arte avivan el espacio.

El paisajismo de Harari Landscape suaviza la arquitectura e integra, mediante el uso de grandes arboles (encinos) y espectacular control y elección de la vegetación, los distintos edificios que componen el conjunto.

 

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Cliente

Plaza Serena / Inmobiliaria Cañón del Huajuco

Localización

Carretera Federal 500, Monterrey México

Tamaño del edificio

1600 m²

Presupuesto

$ 2.077.717

Arquitectos

Belén Moneo, Jeffrey Brock

Equipo de Arquitectura

Irene Alberdi, Andrés Barrón, Fabrice Leray, Jaime Salvador, Sara Pericacho, Irene Hernádez, Juan Galloso

Maqueta 3D

Fabrice leray, Andrés Barrón

Ingeniería de Estructuras

RGT Ingeniería (Gerardo Hernández)

Consultor de Acústica

Arau Acustic (Higiniarau)

Constructora

Plaza Serena

Fotógrafo

Jorge Taboada

Laboratorios de la Universidad del Rosario

El Campus de Quinta Mutis de La Universidad del Rosario tiene una estrecha relación con el barrio del Siete de Agosto en Bogotá. En su interior se combinan construcciones históricas de gran valor patrimonial con edificios de carácter industrial que restan valor al conjunto. El proyecto, que supone la primera fase de una renovación del campus, se sitúa en la esquina suroeste del conjunto y pretende sustituir a una serie de construcciones provisionales.

Moneo Brock propone enfatizar los valores de la Universidad del Rosario, y actualizarlos al siglo XXI. La visión de un campus universitario abierto y del edificio como ágora, no sólo para los estudiantes sino también para el barrio, supone un punto de inflexión en el proceso de diseño de este conjunto.

El  edificio de laboratorios se eleva sobre el barrio como un afloramiento mineral, dialogando tanto con la ciudad como con el rico paisaje de la ciudad de Bogotá. Este volumen se eleva sobre un basamento, de escala similar a las construcciones existentes, complementándolas y reaccionando en cada una de sus fachadas a los episodios circundantes.

Coronando el basamento, una gran terraza ajardinada suaviza la transición entre el volumen estilizado y el entorno de baja altura. La importancia de la vegetación, y la cercanía de los colombianos con su entorno botánico se dejan sentir en este espacio abierto con vistas.

Volumen alto y basamento quedan atados y estrechamente relacionados a través de una cadena ascendente de espacios comunes de doble altura que se combinan con espacios docentes y de investigación. Esto permite que el edificio se abra y tome conciencia del paisaje, además de ofrecer espacios flexibles que facilitar futuras ampliaciones y cambios de programa.

Espacios punteros que acogen e invitan a participar de esta institución a alumnos, profesores, empleados y a una comunidad de vecinos son aquí el motor de diseño.

El programa consiste en 25000 m² de edificio construido que se dividen en 12000m² de espacios docentes zonas comunes y áreas de investigación, 3000 m² de sótano y 9000m² de salones, oficinas y un gran espacio polivalente.

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Cliente

Universidad del Rosario

Localización

Bogotá, Colombia

Superficie Construída

25.000 m²

Arquitectos

Belén Moneo, Jeffrey Brock, Fernando de la Carrera, Alejandro Cavanzo

Equipo de Arquitectura

Francisco Blázquez, Irene Alberdi

Maqueta

Moneo Brock

Maqueta 3D

Moneo Brock

Parque Fluvial del rio Tajo

La actuación principal de la propuesta es la de conservar y revitalizar el ecosistema propio del río Tajo, subrayando la importancia que tiene este paraje natural para el disfrute de todos los ciudadanos de Talavera, creando un Parque Fluvial Natural Paisajístico y Humano, apuntando a la posibilidad de que este Parque Natural del Tajo, que comienza en Talavera, pueda ir creciendo y sumando territorios y ciudades de tal manera que, en unos cuantos años, podamos recorrer las riberas de su cauce desde la sierra de Guadarrama hasta su desembocadura en Lisboa.


Por tanto, se entiende la actuación como una serie de intervenciones, todas ellas dentro del sentido global de esta prometedora idea. La primera condición será la de entender que el río debe ser el protagonista en este lugar, recuperando el importante valor que hizo que Talavera de la Reina se fundara junto a él. La segunda condición será la de hacer que el río sea accesible para el disfrute de todos los ciudadanos, para lo cual proponemos una serie de intervenciones y actividades que acercan la naturaleza y el río a la ciudad. Finalmente, si este parque se convierte en el enclave paisajístico de calidad que pensamos tiene el potencial de ser, el parque podría ser un reclamo turístico para Talavera a nivel nacional, como dotación supramunicipal, con oportunidades económicas y sociales de las que se beneficiaría la ciudad entera.


Las soluciones y los objetivos que se proponen pasan por medidas sostenibles para la mejora de la calidad del agua, la recuperación generalizada de los hábitats y especies propios del río Tajo en este tramo, la mejora paisajística, el uso del río y sus orillas acorde a la conservación de su biodiversidad y su paisaje y la exposición del proyecto a la participación ciudadana, con el fin de lograr un mayor conocimiento de su patrimonio fluvial.


Se pretende que el río sea para “todos” en sentido amplio; es decir: que permita el desarrollo de la vegetación y el complejo de hábitats propios del lugar; que albergue numerosas especies autóctonas de flora y fauna; que se mejoren y recuperen los escenarios paisajísticos del río y su vega, de gran calidad visual y enorme atractivo; que se permita el acceso a las orillas e islas a los ciudadanos de Talavera y a sus visitantes para su uso y disfrute; todo ello convenientemente armonizado para mantener la riqueza natural, el contenido paisajístico y los usos potenciales. En definitiva, se trata de conseguir un Parque Fluvial Natural Paisajístico y Humano.

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Cliente

Confederación hidrográfica del Tajo y Ayuntamiento de Talavera de la Reina

Localización

Talavera de la Reina, España

Arquitectos

MONEO BROCK, BLASCO ESPARZA, EIN

Equipo de Arquitectura

Irene Alberdi, Mathilde Noirot